En las estanterías de las grandes supermercados hay cada vez más productos que dicen ser ecológicos. Sin embargo, la mayoría de estos productos se adjudican la etiqueta de verdes sin serlo. Ésta es la conclusión de un estudio llevado a cabo en Estados Unidos.
Se han analizado un total de 5.000 productos familiares y productos para el hogar que aseguraban ser ecológicos y se llegó a la conclusión de que el 95% de ellos no lo eran en realidad.
La conclusión a la que se ha llegado está en que si se sigue permitiendo que las empresas sigan exagerando las supuestas cualidades verdes de sus productos, el escepticismo del consumidor se tornará en cinismo y la gente dejará de comprar este tipo de productos.
El caso es que, pese a la supuesta falsedad de las etiquetas de algunos productos ecológicos, el 40% de los consumidores confía en tales etiquetas.
Un ejemplo de la locura ecologista de algunas marcas es Mattel, que ha comenzado a comercializar en Estados Unidos accesorios fabricados con materiales reciclados para la muñeca Barbie.

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